Pedagogía del Afecto (Cali, Colombia)
El propósito final de esta iniciativa promovida por la Fundación Sí Jamundí es aportar elementos que contribuyan a la disminución progresiva de factores generadores de violencia como el maltrato que se ejerce sobre los niños, y que tiene como una de sus consecuencias la perdida del potencial humano manifestada a menudo en disminución de la capacidad de los menores para aprender en los primeros años de educación primaria.
Se ha logrado disminuir en gran medida el impacto del problema con esta iniciativa, al sensibilizar a madres y padres de familia, a maestros de escuelas primaria y secundaria y otros agentes educativos del sector informal y no formal frente a esta situación, e incluso se ha logrado incidencia en entidades gubernamentales. A los profesores de nivel de primaria y secundaria se les ha presentado el manual titulado Pedagogía del Afecto, como una guía de materiales básicos para la orientación de las escuelas de padres y se ha tenido aceptación en varias provincias del país.
Las prioridades establecidas fueron las siguientes:
- Entrenar como agentes multiplicadores a personas vinculadas a instituciones gubernamentales que estuviesen realizando labores de educación popular en comunidades pobres para generar salud mental, utilizando una sencilla técnica de entrenamiento dirigida a madres de niños en edad escolar y preescolar.
- Elaboración y puesta a prueba de materiales didácticos.
- Inicio del proyecto piloto una vez aceptados estos materiales por las comunidades. Las madres comunitarias del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), personal directivo de nivel medio en equipo con dos sicólogos, fueron los encargados de establecer las prioridades del proyecto.
Proceso. La inexistencia en Colombia de experiencias similares a la propuesta, hizo necesario desarrollar un pequeño proyecto piloto para obtener evidencias de cómo la técnica usada incidía positivamente en la superación del problema de agresión a los niños y de las secuelas que ésta dejaba en ellos. Obtenidos los primeros resultados y la credibilidad necesaria, se tuvieron también los primeros interlocutores dispuestos a apoyar la iniciativa.
El siguiente paso fue el de conseguir financiación, primero de ONGs y luego del sector estatal y eclesiástico. Fue fundamental identificar patrones locales de crianza de los niños con entrevistas y sondeos realizados a familias beneficiarias del programa FAMI (desarrollado por el ICBF) el cual se desarrolla con educadoras populares denominadas madres FAMI residentes en cada barrio o aldea habitado por comunidades pobres.
Se diseñaron los materiales educativos acordes con los problemas identificados y se los sometió a prueba con los hogares beneficiarios del programa FAMI, siguiendo la dinámica de talleres, visitas domiciliarias y reuniones de seguimiento y evaluación. El primer resultado fue la cartilla «Yo tambien soy una persona».
Existen evidencias que permiten afirmar que en Colombia hay una relación directa entre el maltrato que reciben los niños en sus hogares en la primera infancia y las dificultades de aprendizaje que tiene como una de sus consecuencias la deserción escolar y repitencia (antes de la promoción automática) aumentando el número de niños de la calle, que en muchos casos terminan integrándose a grupos delincuenciales de distinta naturaleza.
La metodología para entrenar facilitadores que a su vez difundan los contenidos del proyecto, también ha tenido importantes adaptaciones dada las diferencias tanto de tipo cultural como de formación académica existente entre enfermeras noruegas y las madres comunitarias colombianas quienes han desarrollo labores similares en contextos distintos. Todo esto ha contado con la aprobación de las madres comunitarias del ICBF.
Resultados obtenidos. Para medir los resultados y el impacto se utilizó la Escala Likert, que es un instrumento de evaluación de cambio de actitudes. Mide cualitativa y cuantitativamente, los cambios operados entre dos distintos momentos de observación (antes y después) de una intervención, permitiendo establecer la magnitud del cambio. Por ser de fácil manejo y aplicación ha sido usado por las multiplicadoras (Madres FAMI), personas en su mayoría con escasa formación académica.
Cambios en las conductas y actitudes de la población. Se logró que las facilitadoras entrenadas fuesen reconocidas tácitamente como líderes, pues teniendo unos objetivos muy claros permitieron a los participantes expresarse con libertad, fomentando en aquellos la creatividad y manteniendo una actitud mental flexible y abierta para aprender del grupo y crecer con él.
En promedio en los distintos grupos intervenidos, el 85% de las madres entrenadas lograron superar las actitudes maltratantes hacia los niños mejorando la calidad de la interacción también con hijos adolescentes. El 70% de las madres expresaron que en el entrenamiento encontraron alternativas positivas para poner fin a las conductas no deseadas de los niños sin recurrir al maltrato; que los comprenden más y que afectivamente tienen mejores vínculos con ellos. Las Madres FAMI, dan testimonio de cómo el programa favoreció otras relaciones familiares, especialmente con sus cónyuges.
En el aspecto cognitivo, el 37% de las madres lograron desempeños entre bueno y excelente, el 38% lograron un nivel intermedio y solo el 25% permanecieron en los niveles inferiores. Quienes alcanzaron los niveles superiores, desarrollaron habilidades para mediar en el aprendizaje de los niños de manera que ellos sienten deseos de aprender y entender el mundo a su alrededor, beneficiándose mucho más de las experiencias que les brinda su entorno.
En esta área se encontraron inicialmente muchas dificultades con las madres beneficiarias, relacionadas con su escasa escolaridad y una historia personal y cultural en la cual hubo poca o ninguna mediación cognitiva de parte de quienes se encargaban de su cuidado y educación. Esto se refleja en un léxico deficiente y escasa capacidad de pensamiento abstracto, lo cual ha implicado crear permanentemente estrategias para la facilitación del desarrollo infantil en esta área. A pesar de esto, se evidencia un esfuerzo consciente de parte de ellas por dar más y mejores explicaciones a sus hijos sobre cosas o situaciones que vivencian juntos.
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